DE CATILINAE CONIURATIONE
NAM VIRTUS CLARA AETERNAQUE HABETUR. (...) SED MULTI MORTALES, DEDITI VENTRI ATQUE SOMNO, INDOCTI INCULTIQUE VITAM SICUTI PEREGRINANTES TRANSIERE.

dijous, 24 de gener de 2008

Mitología del mal

(Equidna, con quien Tifón engendró a los monstruos)

Numerosos han sido los dioses y seres que personifican al mal a lo largo de la historia. Comúnmente son llamados demonios por cuantiosas mitologías y creencias. La representación más conocida es la de Lucifer. El término proviene del latín lux (‘luz’) + fero (‘llevar’) ‘portador de luz’, dado que aunque suene contradictorio, no debemos olvidar que Lucifer no es mas que un ángel caído. En la mitología romana, Lucifer es el equivalente griego de Fósforo o Eósforo (Έωσφόρος) ‘el portador de la Aurora’ proviene de la antigua dama oscura Luciferina. Provenientes de la mitología judeo-cristiana, son muchos los nombres que se le atribuyen: Satanás, Belcebú, Belial. Y otros muchos son nombres de demonios que encarnan al mal: Mefistófeles o Mefisto, Astaroth (y sus ayudantes: Aamon, Pruslas y Barbatos), Azazel, Behemot, Leviatán, etc. Entre los griegos un demonio no tenía necesariamente porque ser malvado dado que eran espíritus de naturaleza divina y existían de dos tipos: los demonios buenos y los malignos, agatodemones (αγαθοδαίμονες) y cacodemones (κακοδαίμονες), respectivamente. Mientras que los agatodemones se asemejan a la noción judaica de ángel protector, los cacodemones, por su parte, no serían otros que los ángeles caídos a los que se refiere la tradición judeo-cristiana.

La expresión Demonios también es usada para indicar aspectos malignos o miedos del ser humano, generados a través de su conducta o instintos y que hacen daño al mismo individuo o a otras personas; refiriéndose a ellos como demonios interiores del ser humano, o su mente. Etimológicamente proviene del griego Δαίμων(ιον) (‘Daimon(ion)’) y en latín Dæmon(nium). Demonio también es un sinónimo de diablo de la raíz del verbo griego διαβάλλω (diabálló), que significa, entre otras cosas: "calumniar, falsear, mentir". De facto, endemoniado es el estado supernatural que se ha descrito generalmente como espíritu malévolo, demonios introducidos en el cuerpo de una persona a la cual le provoca encolerizar.

Sin duda alguna podemos encontrar representaciones mucho más interesantes que la de los tan conocidos demonios del cristianismo, y que están rebosantes de historias, argumentos y descripciones en el resto de mitologías. A continuación algunas de ellas:

Mitología Egipcia

En la mitología egipcia Seth, deidad brutal, señor del mal y las tinieblas, dios de la sequía y del desierto. Seth fue la divinidad patrona de las tormentas, la guerra y la violencia, también fue patrón de la producción de los oasis (dinastía XIX). Seth desempeñó el papel de hermano envidioso, representante del mal, al integrarse en el mito osiriaco e incrementarse la devoción y popularidad del dios Osiris.

Seth fue asociado con las tormentas de arena, como dios del desierto y protector de las caravanas que surcaban el país de los faraones. Debido a la extrema hostilidad del clima desértico, Seth era visto como extremadamente poderoso, por lo tanto como una deidad principal. Una de sus más comunes denominaciones era "grande en fuerza".

Pese a ser considerado la antítesis de Osiris, y por tanto la personificación del mal, muchas de sus acciones se deben más a su anormal fuerza y carácter que a su maldad. El asesinato de su hermano fue motivado por envidia, dado que en el reparto Seth recibe de Geb el terreno desértico, mientras que a Osiris le hace señor del Egipto fértil. Fue exiliado al desierto por su sobrino Horus, hijo de Osiris, en venganza por el asesinato de su padre.

Mientras que desde un principio se le acusa de ser el causante del robo del Sol y de traer la oscuridad, a partir del Imperio Nuevo, se le considera un ser protector, dios de la guerra y del ejército, aunque por breve tiempo. Asimismo es el encargado de proteger la barca de Ra, el dios egipcio que representa al Sol.

Se le representa como un ser animalesco cuadrúpedo con hocico curvado, orejas rectangulares y cola levantada, u hombre con cabeza animalesca. También aparece como un cerdo macho, un oryx, o una serpiente con cabeza de asno. Se ha tratado de interpretar la bestia que representó a Seth de muchas formas, como cerdo, lebrel, asno, perro, okapi, jirafa, etc., aunque no se ha podido determinar con exactitud.

Mitología Persa y Mazdeísta

En la mitología Persa y Mazdeísta las fuerzas del mal eran dirigidas por Ahrimán, soberano de las regiones infernales que tiene a su mando una hueste de demonios, los devas, con ayuda de los cuales mantiene una lucha permanente contra Ormuz, el dios del bien, creador del mundo. De Ahrimán provienen, según el Zendavesta, todos los animales dañinos.

Cuando Ormuz y Ahrimán se encuentran, no solo se inicia la contienda, sino que el bien y el mal suceden de manera incesante. La tierra se transforma en un campo de batalla en el que todo ser viviente se declina por Ormuz o Ahrimán. El objetivo del conflicto es, como es de esperar, el alma humana. Ormuz dio vida al ser humano y tiene la dominancia de reclamar la responsabilidad por sus actos, pese a estar bajo la influencia de demonios, debido a que lo creo con libre albedrío.

Mitología Escandinava y Teutónica

Loki, uno de los dioses nórdicos más enigmáticos. Era enano, aunque bello, y pertenecía al coro de los Aesir, equivalentes a los olímpicos griegos, aunque era hijo de un gigante, Farbauti. A menudo aparece como la incorporación de la maldad, teñida frecuentemente de perversidad demoníaca. Es evidente, aunque las razones constituyen un verdadero misterio, que él, más que cualquier otro elemento del panteón nórdico, provoca el “juicio” de los dioses –el Ragnarok–. En su tetralogía de los Nibelungos Wagner pinta a Loki como la personificación demoníaca del fuego. De Angerboda, mensajera de la desgracia, engendra tres horribles monstruos: el lobo Fenrir, la serpiente Jormungand y la diosa de la muerte, Hel o Hela, que se alimenta de la médula y sesos humanos y ha dado lugar a la palabra inglesa hell que significa infierno. Al provocar la muerte de Balder atrae sobre sí las iras de los Aesir y trata de eludir el castigo transformándose en salmón. Pero, atrapado en una red, es atado a una roca mientras una serpiente, suspendida sobre su cabeza, va vertiendo gota a gota su veneno. Su esposa Signe recoge en un cuenco estas gotas según van cayendo, pero se ve obligada a vaciarlo cada cierto tiempo y entonces deja caer algunas gotas sobre la cara de Loki, que rugiendo de dolor, tiembla hasta conmover la Tierra. Tal es la explicación de los terremotos.

Se han sugerido, todas con cierta plausibilidad, numerosas analogías: el védico Vritra; el griego Prometeo; el romano Vulcano, aunque no necesariamente su equivalente griego Hefestos; Lucifer (es decir, Mefistófeles, el diablo); y otros. En su doble condición de amigo y enemigo de los Aesir (y, por tanto, de la humanidad), Loki presenta analogías funcionales con Isthar y otros dioses similares. La identificación con Lucifer se basa casi exclusivamente en la semejanza etimológica. Hel ha sido identificada con la hindú Kali.

Mitología Griega y Romana

Carente de un único dios dedicado enteramente al mal, consta de los que podemos considerar dos deidades oscuras relacionadas con la maldad. Tifón y Érebo, dos deidades con ciertas semejanzas destructivas.

Tifón

Tifón, Tifaón o Tifeo (en griego antiguo Τυφών Typhôn, Τυφάων Typhaôn, Τυφωεύς Typhôeus o Τυφώς Typhôs, de τῦφος tuphos, ‘humo’; en latín Typhon), primitiva divinidad-monstruo gigantesco que se concebía a veces como un huracán destructor y a veces como un gigante alado con un centenar de serpientes repartidas por sus muslos que lanzaba llamas por la boca y respiraba fuego. Homero, al describirlo enterrado por Zeus en las entrañas de la Tierra, lo presenta como la personificación de los terremotos y de las erupciones volcánicas. Sin embargo, Hesíodo establece una diferencia entre Tifón (o Tifaón) y Tifeo. Éste era un monstruo de cien cabezas que luchó con Zeus y quedó fulminado por un rayo. Entonces el dios lo encerró bajo el monte Etna (Esquilo, Prometeo encadenado 370; Píndaro, Píticas, I. 19-20) donde «su lecho raspa y aguijonea todo el largo de su espalda extendida contra él», o en otras regiones volcánicas, donde es el causante de las erupciones. El inveterado enemigo de los dioses olímpicos era el padre de los vientos tormentosos y fue el último hijo de Gea, esta vez con Tártaro, el cavernoso vació inferior:

“Pero cuando Zeus expulsó del Cielo a los Titanes, la inmensa tierra engendró a su hijo más joven, Tifón, en unión amorosa con Tártaro, por obra de la dorada Afrodita. Sus manos realizaban obras de fuerza e incansables eran los pies del valeroso dios. De sus hombros nacían cien cabezas de serpiente, dragón terrible, aguijoneando con sus oscuras lenguas. De los ojos existentes en sus inefables cabezas, bajo las cejas, resplandecía el fuego. De todas sus cabezas brotaba el fuego cuando miraban. En todas ellas había voces que lanzaban un variado rumor indecible: unas veces, en efecto, emitían articulaciones, como para entenderse con los dioses; otras, sonidos como potentes mugidos de un toro fuerte y arrogante; otras, de un león de despiadado ánimo; otras, semejantes a perritos, admirables de oír, y otras, silbaba y las enormes montañas le hacían eco.”

Hesíodo. Teogonía, 820-836

Tifón es pues la figuración ctónica de las fuerzas volcánicas, como Hefesto (Vulcano en la mitología romana) es la manifestación olímpica.

Entre su descendencia con Equidna están Cerbero, Ortro, la Quimera, Fix o la Esfinge, la Hidra de Lerna, el dragón Ladón (de cien cabezas cada cual hablaba un idioma), el León de Nemea, Ethon o Kaukasios (el buitre o águila que devoraba el hígado de Prometeo), el dragón de la Cólquide (un dragón insomne), Escila (según algunas fuentes, otras dicen que era hija de Hécate y Forcis) y la Cerda de Cromio. También es el padre de los cálidos y peligrosos vientos (del griego typhein, ‘fumar’), por lo que es considerado como una posible etimología para la palabra «tifón», supuestamente tomada por los persas como طوفان Tufân y por los árabes para incluir las tormentas ciclónicas del Océano Índico.

Escritores helenísticos posteriores identificaron a Tifón con el dios egipcio Seth, y los investigadores religiosos lo identifican con el arcángel Sandalfón.

Érebo

Érebo (en griego antiguo Ἔρεϐος Érebos, ‘oscuridad’, ‘negrura’ o ‘sombra’, en latín Erebus), hijo del Caos y padre de Éter (la “luz”) y Hemera (el día) por su unión con su hermana Nyx (la noche). Su nombre sirvió para designar el sombrío mundo subterráneo que habían de recorrer las almas de los muertos en su camino hacia Hades. Era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra, que llenaba todos los rincones y agujeros del mundo. También se le llamaba Skotos (Σκοτος). Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos.

Autores latinos atribuyeron gran cantidad de descendientes a Érebo y Nyx. Moros, Caronte, Eros, Eleos, Ptono, Geras y las Keres se contaban entre ellos.

Nyx arrastraba las oscuras nieblas de Érebo por los cielos llevando la noche al mundo, mientras Hemera las esparcía trayendo el día. Nyx bloqueaba la luz del Éter (el aire superior brillante y luminoso) y Hemera despejaba la oscuridad permitiendo que el Éter volviese a iluminar la tierra. (Adviértase que en las antiguas cosmogonías se consideraba que la fuente del día era el Éter o atmósfera brillante y no el sol.)

De acuerdo a algunas leyendas posteriores, Érebo era parte del Hades, el inframundo, e incluso a veces se usaba como sinónimo. Él era el lugar por donde los muertos tenían que pasar inmediatamente después de fallecer. Después Caronte los porteaba cruzando el río Aqueronte, y entraban al Tártaro, el verdadero inframundo.

Por sí misma Nyx, la Noche, engendró a Momo (‘sarcasmo’), Ponos (‘pena’), Moros (‘destino’), Tánatos (‘muerte’), Hipnos (‘sueño’), las Hespérides, las Keres y las Moiras, los Oniros, Némesis (‘venganza’), Apate (‘engaño’), Filotes (‘ternura’), Geras (‘vejez’), Eris (‘discordia’) y Oizís (‘angustia’).

Por otra parte, Eris a su vez alumbró a: Fatiga, Horco, Asesinatos, Olvido, Masacres, Falsedades, Hambre, Dolores, Ambigüedades, Lucha, Batallas, Mala Ley, Riñas, Discursos y Ofuscación.

En definitiva, la descendencia de Érebo y Nyx, era el obscuro linaje del mal.

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Bibliografía:
- Página Web: es.wikipedia.org
- Enciclopedia Universal Ilustrada “Cantábrica”
- Libro: "Teogonía" de Hesíodo

3 comentaris:

GOLFUS LATINUS ha dit...

AL ERUDITO QUE HAY EN CLASE:
ENHORABUENA POR TU SEGUNDO ARTÍCULO. ES REALMENTE INSTRUCTIVO Y CONCIENZUDO. TIENES SANGRE DE FILÓLOGO EN TUS VENAS. SIGUE ASÍ Y EL LÍMITE A TU FUTURO PROFESIONAL LO PONDRÁS TU Y NO OTRAS PERSONAS.
MIS FELICITACIONES POR TU MAGNÍFICO TRABAJO.

Paco Triviño ha dit...

El hilo conductor del artículo queda un poco desdibujado, aunque las relaciones de algunos seres entre las diferentes mitologías es muy sugerente y te animaría a que profundizaras en ella. Por otra parte, podrías haber profundizado en la etimología de algunos nombres para ilustrar más el significado. No obstante, ANIMO.

Anònim ha dit...

He aprendido mucho con tu articulo, es muy interesante, espero que sigas con este tipo de documentos.