DE CATILINAE CONIURATIONE
NAM VIRTUS CLARA AETERNAQUE HABETUR. (...) SED MULTI MORTALES, DEDITI VENTRI ATQUE SOMNO, INDOCTI INCULTIQUE VITAM SICUTI PEREGRINANTES TRANSIERE.

dissabte, 29 de desembre de 2007

SAN SILVESTRE


Se despide el 2007 ya. Un año más para el cómputo de estadísticas y para la historia: en efecto, somos dueños de nuestros actos en la medida en que se nos recuerda por ello ya sea oralmente, o a través la escritura. Ovidio inmortaliza este pensamiento en el epílogo de sus Metamorfosis con unos bellos versos: nomenque erit indelebile nostrum, //quaque patet domitis Romana potentia terris, //ore legar populi, perque omnia saecula fama, //siquid habent veri vatum praesagia, vivam. (Ov, Met, 15, 876 ). En efecto, es un pensamiento muy romano el hecho de que lo que hacemos en vida tiene su eco en la posteridad. Pues bien, cada 31 de Diciembre se celebra por todo el mundo la festividad de San Silvestre con las ya de sobra conocidas carreras benéficas: Madrid, Nueva York etc.
San Silvestre (270-335 d.C.) fue el sucesor en el trono papal de San Melquíades y vivió en una época de absoluta libertad de culto para la Iglesia tras el Edicto de Milán promulgado por el emperador Constantino en el año 313. Además su pontificado tuvo especial relevancia porque fue el Papa que convocó el Concilio de Nicea el 325 donde se fijó el Credo católico. Según cuenta la tradición, tras ser curado de la lepra por el vicario de Cristo, Constantino le regaló los terrenos y la ayuda económica necesaria para levantar la Basílica de San Juan de Letrán --también conocida como Cristo Salvador--, sede a partir de ese momento del gobierno papal hasta que la corte se trasladó a Aviñón. A San Silvestre se le atribuye la conversión oficial al cristianismo del emperador Constantino mediante su bautismo in extremis. San Silvestre murió un 31 de diciembre y lo hizo ya en calidad de Santo. Por ese motivo, hoy se celebra en todo el mundo su festividad con las ya famosas y saludables carreras bautizadas con el nombre de San Silvestre. Un recuerdo para la posteridad ganado a base milagros y/o "conquistas legales".